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No estamos programados para la guerra

Hoy 21 de septiembre, Día Internacional de la Paz, recordamos un hito poco divulgado y del que este año se cumple el XL aniversario: la Declaración de Sevilla sobre la Violencia, adoptada posteriormente por UNESCO en 1989. Un grupo de personalidades del mundo científico reunidas en un simposio en la Universidad de Sevilla soñaron esta contribución a un mundo en paz, que el Dalai Lama señaló en 1998 como la declaración más completa que refuta el carácter innato de la violencia en el ser humano.

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Después de un proceso de varios años impulsado por ONU, un grupo de pensadores interdisciplinares de ámbito internacional discutieron si existen factores biológicos que nos condicionan irremediablemente a conductas violentas. Entre ellos estaba el bioquímico Federcico Mayor Zaragoza, que poco después sería elegido Director de la UNESCO. Algunas corrientes nos presentan, todavía hoy, la violencia como un instinto natural grabado en la genética humana y que de algún modo nos lleva inevitablemente a ejercerla. Se nos ocultan informaciones que conducirían a la paz y, sobre todo, se nos fomenta el miedo. El miedo al otro, sea quien sea, esté donde esté, haga lo que haga. Sin embargo, al final del simposio los participantes recogieron conclusiones como estas:

"Puesto que la violencia no está determinada biológicamente, es evitable y, en consecuencia, somos capaces de cooperar y de ejercer la no violencia."

«Así como "las guerras nacen en la mente de los hombres", la paz también nace en nuestra mente. La misma especie que inventó la guerra es capaz de inventar la paz. La responsabilidad recae en cada uno de nosotros»

Las ideas fundamentales de esta Declaración de Sevilla sobre la violencia son:

  • “Es científicamente incorrecto afirmar que hemos heredado de nuestros ancestros animales la tendencia a hacer la guerra.”
  • “Es científicamente incorrecto afirmar que la guerra o cualquier otro comportamiento violento está programado genéticamente en nuestra naturaleza humana.”
  • “Es científicamente incorrecto afirmar que, en el curso de la evolución humana, se ha seleccionado el comportamiento agresivo más que otros tipos de comportamiento.”
  • “Es científicamente incorrecto afirmar que los humanos tienen un ‘cerebro violento’.”
  • “Es científicamente incorrecto afirmar que la guerra es causada por el ‘instinto’ o por una sola motivación.”

La declaración fue impulsada por el antropólogo español Santiago Genovés. Hoy día los estudios sobre noviolencia permiten enriquecer y actualizar esta perspectiva. En su tiempo, esta declaración sirvió como herramienta pedagógica y como base normativa dentro de la UNESCO para programas de educación por la paz. Se considera un primer paso institucional hacia la «cultura de paz», que tuvo continuidad en 1999 con la Declaración y Programa de Acción para una Cultura de Paz de la Asamblea General de la ONU.

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