La cooperación descentralizada, aquella que se financia a través de los municipios, diputaciones y comunidades autónomas, expresa la vinculación entre las comunidades del norte y del sur global. Aunque las encuestas indican que el 82% de la población española apuesta por la cooperación internacional, necesitamos seguir comunicando para que la ciudadanía de estos municipios sienta la vinculación con las comunidades del sur.
En este marco hemos desarrollado la mesa “Cooperación descentralizada: retos y expectativas para las ong de la Iglesia”, en la sede de nuestra socia Juan Ciudad, reuniendo presencialmente y on line 50 personas de 18 de nuestras entidades socias.
Lourdes Otaegui, del Grupo de Proyectos de REDES, señaló que nuestras organizaciones se caracterizan por una presencia capilar en infinidad de municipios junto a una permanencia de largo recorrido junto a las comunidades del sur, a través muchas veces de misioneras y misioneros y diversas obras sociales.
Esta jornada ha supuesto sentarnos y dialogar sobre estos asuntos, escuchando demandas de uno y otro lado para ir entendiéndonos mejor. Ong y administraciones afrontamos un relevo generacional en la población, que puede llevar a una menor participación social o tal vez un cambio en la forma de hacerlo. “Nadie se interesa ya por charlas de sensibilización” destacaba Eva Hoyos, de la Diputación de Palencia. La cooperación debe legitimarse ante la ciudadanía mediante la transparencia, por supuesto, pero también cuidando la vinculación de los proyectos con nuestros territorios locales. Pedro Carceller (Gobierno Valenciano) destacaba en este sentido la importancia de que los políticos conocieran in situ la marcha de los proyectos, así como de reforzar la Educación para la Ciudadanía Global y el voluntariado internacional.
Coincidimos también en la necesidad de limitar la burocracia, porque “no tiene sentido pedir el mismo modelo de justificación para una ayuda de 10 mil euros que una de 180 mil”. Eva Hoyos destacaba que lo más importante al formular un proyecto es la claridad y concisión sobre lo que se quiere desarrollar. Isidre Olmo (Ayuntamiento de Sant Vicenç dels Horts) llegaba a proponer el “modelo tributario” de justificación en el que, tal como en la declaración del IRPF, los justificantes se presentan a posteriori a demanda de los organismos de control. “Es posible conjugar transparencia con flexibilidad”, apostillaba.
El trabajo en red, que está en boca de todos pero que sin duda cuesta concretar es clave también en este sector. Para Pedro Carceller “la Iglesia es experta en trabajo en red”, mientras que Javier Martín (Ayuntamiento de Madrid) proponía mayor comunicación entre las administraciones que están financiando proyectos en una misma región o comunidad del sur. Se destacó la importancia de espacios de trabajo conjunto donde administración y entidades puedan hablar de tú a tú.
Los representantes de las administraciones animaban también a seguir la aplicación de la legislación sobre cooperación, ejerciendo incidencia para que las leyes sirvan al objetivo de la justicia global.
Alba Duchemin, de la Secretaría General de REDES, destacó la voluntad de trabajar mejor juntos, afrontando el camino para hacerlo más sencillo, más coordinado y más adaptado a la realidad de las ONGD.
Tras la jornada salimos reconfortadas de encontrarnos desde nuestras diversas realidades y con un reconocimiento mutuo entre entidades y administraciones de la labor que realmente compartimos por la Justicia Social.
Nos queda por delante el reto de continuar con un diálogo más humano entre las partes, en el que se nos anima a participar e incidir con todos los agentes. Se nos hace una llamada especial a una mayor sinodalidad entre entidades presentes en lo local, ya sea reforzando las estructuras territoriales como sensibilizando y comunicando a los diferentes colectivos para llegar a transformar a la ciudadanía hacia una mayor fraternidad.





